Cada 8 de mayo las Misioneras de María Mediadora recuerdan a la Madre de Jesús en su advocación de mediadora a quien se encomiendan en su mediación en las Bodas de Caná cuando intercedió ante su Hijo por los esposos a quien les faltaba el vino.

En la carta que la hna. Mercedes Arbesú, superiora general, ha escrito con motivo de esta festividad, recordó la figura de María y la importancia de su protección y ayuda en todo momento: “con Ella miramos nuestra realidad personal y comunitaria y le pedimos que venga en nuestra ayuda cuando nos sentimos cansadas, confundidas, o enfermas porque Ella nos aliviará. En ti María depositamos la realidad de nuestra Congregación, de nuestras comunidades y de cada hermana porque sabemos que Tú las acogerás con amor maternal”.

Junto con laicos, amigos y familiares se celebró este día siguiendo la liturgia especial que la Congregación para el Culto Divino aprobó el 29 de julio de 1985.
